Gracias a la variedad de sus paisajes y ecosistemas, la Serranía de Cuenca se considera un lugar privilegiado para la observación de aves. En ella podremos encontrar aves asociadas a sus diferentes y variados paisajes, donde abundan los bosques de coníferas, los cañones y barrancos con sus bosques de ribera y zonas de roquedo, humedales permanentes todo el año, y por supuesto extensas zonas de sabinar y matorral.
Observación de Aves en La Serranía
Humedales, Lagunas y Torcas
Dispersos por todos los extremos de la Serranía podemos encontrar diferentes ecosistemas lagunares, tales como la Laguna de Uña en pleno centro del Parque Natural de la Serranía Conquense, con un interesantísimo Centro de Interpretación donde encontrar información acerca de la avifuana que rodea esta y otras lagunas. La Laguna del Cerrato en Alcantud, La Laguna del Tobar en Beteta, las Torcas de Laguna Seca, la Laguna del Marquesado en el pueblo homónimo. En todas ellas podremos encontrar aves asociadas a estos lugares, tales como; focha común, gallineta común, focha moruna, chorlito carambolo, garza imperial, avefría europea…

Las lagunas no sólo nos brindan la posibilidad de observar las aves asociadas a espacios de humedal, sino que además son enclaves de especial belleza paisajística que valen la pena visitar. Por el momento, sólo podemos encontrar un pequeño escondite o Hide de madera abierto en la orilla Norte de la laguna de Uña, donde poder hacer nuestras observaciones sin ser vistos, y refugiarnos igualmente de las inclemencias del tiempo para resistir el frescor en el ocaso y al amanecer, cuando la actividad es más frenética.
Murallas de roca llenas de vida
Las numerosas paredes rocosas brindan la posibilidad de observar un sin fin de aves habituadas a la roca, como puede ser el avión roquero, con una abundante comunidad en la cueva en Vega del Codorno. Igualmente, el colirrojo Tizón, la chova piquirroja y la golondrina dáurica se dejan ver en ocasiones desde el mirador de Villalba de la Sierra, conocido como “El ventano del diablo”.
La infinidad de cañones, estrechos y roquedos distribuidos por toda la serranía nos permitirán disfrutar de sus inquilinos de menor tamaño con relativa facilidad, aunque sin duda los principales protagonistas de la serranía, en cuanto a aves se refiere, son los grandes rapaces y carroñeras. Los buitres leonados son observables desde infinidad de miradores, tales como El Mirador del Puntal de la Cruz, en Solán de Cabras, o el Mirador del Tío Cogote, en Majadas. Sus más de 170 parejas censadas por todo el entorno del Parque vuelan sin descanso una vez que el sol calienta lo suficiente como para encontrar alguna térmica.


Son varios los senderos que nos acercarán a la buitreras desde donde podremos observar su majestuosidad a veces incluso desde rocas situadas encima de ellos. Algunos de estos senderos son; El escalerón y la Raya (PR-CU37), o el sendero del Masegar, en el término de Huélamo, el PR-CU07. Los barrancos de la Hoz de Beteta y de Poyatos, con sus senderos que la acompañan, como el sendero de la Cueva del Armentero, que termina en un espectacular mirador donde con casi total seguridad podrás observar a estos gigantes del aire.
Con algo de suerte podremos observar grupos de buitres acechando alguna presa muerta por la zona de Tragacete y Vega de Codorno, donde numerosos rebaños de ovejas trashumantes que campan por su término durante todo el verano dejarán, para beneficio de Carroñeras como el buitre o el alimoche, alguna que otra víctima accesible.
Más escurridizas son otras aves de gran porte, tales como el Águila Real o el Águila Perdicera. Los más afortunados han podido observar en ocasiones al Buitre Negro, presente en la zona gracias a los esfuerzos de la Asociación Terra Naturalis por su reintroducción.
Bosques en absoluto silenciosos
Si nos trasladamos a otros paisajes más boscosos y cerrados, las masas de pinos negrales y silvestres son las más representativas de la Serranía, pero también encontraremos encinares, robledales y sabinares. La mayor parte de estas masas son de regeneración natural y encontramos sotobosques con abundancia de especies arbustivas que dan pie a una importante cantidad de aves asociadas. En ellos se esconden, principalmente en aquellas zonas con ejemplares de mayor porte, el Pito Ibérico, Trepadores azules, Águilas calzadas, Colirrojos Reales, Piquituertos comunes, Verderones serranos,…
Es interesante darse un buen paseo por los extensos pinares entre Las Majadas y la Vega del Codorno, alrededor del parque de fauna del Hosquillo, donde merece la pena hacer parada. Desde la visita que ofrece el centro podremos observar de cerca algunas de las rapaces emblemáticas de la zona que se encuentran en proceso de recuperación para su retorno al medio natural.

En los alrededores del Nacimiento del río Júcar y el Nacimiento del Río Cuervo, encontramos pinares en un relativo momento de madurez forestal muy propicio a la aparición de gran cantidad de aves asociadas a los árboles de gran porte y a cadáveres arbóreos en pie, donde harán sus nidos los ruidosos picapinos.
En los altos que rodean al pueblo de Valdecabras, muy cerca de Cuenca capital, y camino de la Ciudad Encantada, encontramos el sendero PR-49 del Valle de la Dehesilla y Alto de la Nava, que atraviesa una de las extensísimas masas de pinos de gran porte que esconden a estos hermosos inquilinos.
Sabinares y Matorrales, la vida se abre paso
Otro de los paisajes particulares que nos brinda en la Serranía son las zonas de Sabinar y Matorral, espacios muy abiertos y apartados a menudo de cualquier núcleo de población. Tal es el caso de los Sabinares de Tierra Muerta, entre Buenhache de la Sierra, Beamud y La Cierva. Una enorme extensión de sabinares donde encontraremos Alcaudones Dorsirrojos, Zorzales reales, Currucas mosquiteras, Mirlos Capiblancos,…



En el otro extremo de la Serranía encontraremos también una vasta zona de sabinar-matorral entre las dehesas de Alcantud, las Dehesas de Carrascosa y Valsalobre. Otro enclave que combina además con unas espectaculares vistas al valle del Tajo y a la inmensidad de todo el Sistema Ibérico Sur es el monumento Natural de la Muela de Pinilla y el Puntal, muy próximo a la frontera compartida entre las tres provincias, Cuenca, Guadalajara y Teruel.
Al igual que las ovejas que llenan la sierra en verano, son muchos los colmenares trashumantes que llegan a la sierra a partir del mes de junio, en busca de floraciones más tardías de alta montaña, y no será difícil avistar al hermoso abejaruco que acude desde áfrica en verano en busca de ese dulce manjar que son las abejas.
El murmullo del agua llena de vida
Por último, pero no menos importante, que decir de las numerosas zonas de ribera que llenan el conjunto de la Serranía de Lavanderas Cascadeñas, Oropéndolas europeas, Papamoscas grises, Mirlos acuáticos europeos, Martines pescadores...Sería muy difícil elegir cual es el mejor río para la observación de aves de ribera, ya que son tremendamente abundantes y hermosos, pero sin duda recomendamos el Monumento Natural de la Hoz de Beteta y Matasnos, donde aprovechando el hermosísimo sendero de La Fuente de los Tilos a la Cueva del Armentero, sin duda, avistaremos alguna de estas especies de ribera.

Si nos encontramos cerca de la ciudad de Cuenca, las rutas alrededor del hermoso pueblo de Palomera y Molinos de Papel, a lo largo del valle del río Huécar donde antaño se producía la mayor parte de las verduras de la ciudad de Cuenca, podremos disfrutar de una sencilla y hermosa ruta, el PR-CU36, llamado Sendero de la Hoz del Huécar, donde seguro podremos avistar a estas aves de ribera gracias a la cantidad de arbustos y frutales semiabandonados que alimentan a estas pequeñas comunidades de aves.
De cualquier manera, cada época del año nos brindará la posibilidad de avistar unas aves u otras, y por eso, y si queremos poder acceder a los mejores enclaves para avistamiento, lo más recomendable es contratar a alguna de las empresas que en el territorio ofrecen el servicio y nos facilitaran el avistamiento, ya que siempre están pendientes de seguir de cerca sus movimientos y hábitos.
